¡Hola a tod@s! Espero que estéis genial. Yo estoy muy contenta por empezar una nueva entrada en este blog.
Hoy voy a hablaros de una parte de mí, relacionada con mi vocación, pero para llegar a ello tengo que empezar por mi relación con el hospital.
Por suerte, yo no tengo una relación negativa con los hospitales, de hecho todo lo contrario. Yo estoy muy familiarizada con ellos, sobre todo con la planta del hospital donde las lágrimas son de felicidad, donde el amor se escapa por las paredes y donde escuchar un llanto es sinónimo de una nueva vida.
¡Exacto!, mi relación estrecha es con los paritorios y esto es porque mi madre es matrona.
Para quien no sepa lo que es, os lo cuento: una matrona acompaña a la mujer en todas las etapas de su vida, desde la adolescencia hasta la menopausia. En concreto, mi madre trabaja en un hospital, atendiendo a la mujer en su proceso de parto. Ella es quien ayuda a las mamás en ese momento tan complejo y, a la vez, tan bonito como es el nacimiento de un hijo.
De pequeña, cuando iba al hospital por alguna revisión, luego íbamos a ver a sus compañeras. Allí me daban galletas y si la familia quería, me dejaban ver algún bebé recién nacido, que era lo que más ilusión me hacía. Yo allí era feliz, era un mundo con muchos bebés y como ya os dije, a mí desde pequeña me han encantado.
Por eso, cuando ya se acercaba el momento de elegir itinerarios, a mí me surgieron las dudas porque al final yo estaba muy conectada con ese lugar. Tuve varias opciones, estuve debatiendo entre ser profe o ser pediatra, neonatóloga o, incluso, farmacéutica de laboratorio, aunque eso ya se alejaba de los niños pequeños. Finalmente, me decanté por primaria con pedagogía, porque como os dije en mi presentación, yo quería ir más allá de la educación tradicional y quería facilitar un hueco a todos los niños en este mundo educativo.
La pedagogía hospitalaria es la disciplina escolar que se encarga de atender educativa y emocionalmente a alumnado hospitalizado o con enfermedades crónicas. De este modo, se pretende evitar el retraso escolar durante la hospitalización o convalecencia, facilitar la continuidad educativa y la reintegración al sistema escolar ordinario y, sobre todo, apoyar el bienestar psicológico del alumno.
Según la UNESCO: la educación hospitalaria forma parte del derecho universal a la educación y debe garantizarse incluso en situaciones de enfermedad. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud reconoce que el bienestar del niño hospitalizado incluye el desarrollo educativo y emocional.
El origen se da en Europa en el siglo XX y el gran hito clave fue la Carta Europea de los Derechos del Niño Hospitalizado (1986), que reconoce el derecho a continuar la educación.
España es uno de los países europeos con mayor desarrollo en pedagogía hospitalaria y en concreto, voy a destacar el Hospital Niño Jesús de Madrid, ya que es uno de los referentes históricos de este ámbito, en España.
Su escuela hospitalaria funciona desde 1966 y está integrada oficialmente en el sistema educativo público de la Comunidad de Madrid. Esto significa que es un centro educativo real dentro del hospital.
Ofrecen tres maneras de dar clase: en las aulas pedagógicas dentro del hospital, en las habitaciones de los alumnos o en su domicilio en caso de que no pueda asistir al hospital. Para conseguir que el alumno continue con su educación y pueda reincorporarse al centro educativo, se utilizan libros del colegio del alumno, se coordinan con sus profesores de referencia y se adapta el aprendizaje a la situación médica y emocional del niño.
La intervención educativa en este hospital se realiza en múltiples unidades como: oncología, psiquiatría, pediatría, cirugía, traumatología y rehabilitación neurológica. Y desde infantil hasta bachillerato. Incluso en situaciones muy delicadas como cuidados paliativos, los docentes realizan estimulación educativa y emocional, ayudando al niño a mantener el vínculo con el mundo y su desarrollo. Esto demuestra que la pedagogía hospitalaria no es solo enseñanza académica, sino también acompañamiento humano y tiene grandes beneficios. Demostrado científicamente que reduce la ansiedad, el estrés y la depresión. Mejora el bienestar emocional, la adaptación hospitalaria y una futura reinserción escolar.
Esta posibilidad educativa, permite que esos niños dejen de ser pacientes por un momento para ser estudiantes, consiguiendo una sensación de normalidad, dejando fuera del aula la enfermedad.
Ejemplo de un aula hospitalaria:
Pues bien, hay dos posibilidades para ser parte de este ámbito tan importante de la educación.
- Voluntariado en el hospital:
- No sustituye al maestro, ni requiere de un título profesional.
- No imparte enseñanza oficial.
- No evalúa ni sigue el currículo.
Su función es:
- Apoyo emocional.
- Acompañamiento.
- Actividades lúdicas y recreativas.
Se puede hacer a través de asociaciones y puedes aportar: juegos, talleres creativos, de lectura, actividades artísticas... - Profesional:
- Son docentes titulados que pertenecen al sistema educativo público.
- Siguen el currículo oficial.
- Forman parte de un centro educativo reconocido.
- Se entra por oposición.
Su función es:
- Enseñar contenidos escolares.
- Evaluar el progreso del alumno.
- Coordinarse con el colegio de origen.
- Reincorporación escolar.
Muchos son especialistas:
- Pedagogía terapéutica.
- Educación especial.
- Audición y lenguaje.
Estas son dos maneras de aportar tu granito de arena para devolver a esos niños un poco de normalidad y permitir que sigan desarrollándose como estudiantes sin perder el vínculo con su vida más allá del hospital.
Aunque todavía no sé si qué me deparará el futuro y si mi camino profesional me llevará hasta un aula hospitalaria, sí tengo claro que me gustaría seguir vinculada a ese entorno que ha formado parte de mi historia desde siempre, esta vez consiguiendo que sean otros niños los que vean ese lugar lleno de vida, así como lo percibía yo de niña.
El voluntariado me parece una forma de estar presente, acompañar y ofrecer, aunque sea por momentos, la luz y la cotidianidad que todo niño merece.
Os dejo tres fotitos para que veáis de lo que os hablo: dos con bebés y una de la última vez que fui al hospital y pude entrar a una habitación a ayudar con el bebé.
Por último, quiero recordaros que, a pesar de que se vincule la vocación con un sentimiento que permanece y no cambia, no es realmente así porque si es para ti llegará aunque no lo esperes y cuando no te pertenece, no ocurrirá. Lo que quiero decir, es que yo desde siempre he querido ser profe en un aula ordinaria, pero a medida que voy creciendo, voy viviendo y conociendo, mi vocación de enseñar, acompañar y ayudar sigue conmigo, pero se va transformando y cambiando, ampliando mis aspiraciones a otros campos, como la pedagogía hospitalaria.
¿Os cuento un secreto?, mi madre entró a enfermería porque no le dio la nota para fisio, después hizo matrona porque no quería quedarse solo como enfermera y ahora parece que hubiera deseado ese trabajo desde pequeña. Es de las personas más trabajadoras y vocacionales que conozco, así que sí, si es para ti llegará.
Cuéntame qué te parece esta alternativa educativa y si particparías en ella. O háblame de tu vocación, ¿ha ido cambiado o siempre ha estado contigo?
Os leo.
Ale 💕

Me parece muy bonito que tu vocación haya ido evolucionando contigo. Me parece que en las aulas hospitalarias se produce magia, los niños quieren aprender! Me encantaría, aunque fuera en un voluntariado, poder entrar en una de ellas y poder conocer la historia de superación que hay en cada niño
ResponderEliminarEstoy sin palabras, me ha encantado tu entrada y la pasión que transmites a través de ella. Ser matrona me parece una de las profesiones más bonitas que hay.
ResponderEliminarA raíz de tu pregunta, es cierto que (al igual que te pasó a ti) mi vocación ha ido cambiando con el tiempo. Aunque, en el fondo, siempre quise ser maestra, también me planteé otras carreras como Medicina, Enfermería, Farmacia o Matemáticas. Leer tu blog me ha abierto una puerta que nunca había tenido en cuenta y, al igual que Irene, me encantaría poder participar en una de ellas, aunque fuese en un voluntariado.
Estás muy familiarizada con el hospital, con lo que es una muy bonita opción de realizar tu trabajo. Siempre es bueno valorar varias opciones
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