¡Holaa a tod@s!
¿Qué tal? Espero que os vaya genial. Yo estoy contenta por haber podido buscar un hueco para hacer una nueva entrada.
Hoy voy a abrirme con vosotros y os voy a hablar de una amiga mía, una muy especial. Ella se llama Carlota y ahora tendría 18 años, es un año menor que yo. Digo tendría porque ella falleció en junio de 2021, cuando yo acababa de terminar 2º de la ESO.
Ella era y es muy especial porque era increíblemente lista, pero no solo porque hubiera aprendido a leer con mayor facilidad o supiera hacer cálculo mental de carrerilla, sino que ella destacaba por su forma de ver la vida, tan distinta a la que se suele tener con 12-13 años. Loti, como la llamábamos sus amigas, era diferente a las demás, tenía un brillo único y, como digo, una manera de pensar que sorprendía. Yo recuerdo que en baile, siempre era la primera en hacer bien los taconeos. También, me contaba algunos trabajos que hacía para clase, que a mí nunca se me hubieran ocurrido y, por supuesto, sus notas no bajaban del 9. Imaginaros lo buena que era que cuando falleció, los proyectos de investigación y sus correspondientes premios de excelencia de su instituto pasaron a llamarse: proyectos de investigación "Carlota Riaño Lara".
Mi amiga tenía talento, mucho y, por eso, destacaba allí donde iba. Era buena en todo lo que se proponía, como os he dicho, era especial, no era una niña cualquiera. Desprendía una energía diferente, fuerte y vibrante.
Cuando se fue, para mí fue un golpe de realidad muy grande, yo era pequeña y era el primer duelo que pasaba. Si es cierto que fue repentino, pero yo al principio no entendía la gravedad del asunto y el proceso posterior para mí fue un cúmulo de emociones, de distintas fases de duelo e incertidumbre, por lo nuevo que estaba viviendo. No era tan pequeña como para no enterarme de lo que pasaba, pero nadie espera encontrarse con la muerte tan pronto. Quizás, sí la de un abuelo, porque es ley de vida, pero que fallezca un igual, sin esperarlo, no es fácil de entender, pero mucho menos de explicar, si me pongo en el punto de vista de madre o adulta. Nadie te explica lo que vas a sentir, las preguntas que te van a surgir ni la extraña relación que estableces con aquello que veía tan lejos. Además, nadie quiere hablar de ello, no te explican qué es lo que te pasa, tendemos a minimizarlo como si fuera tabú, como si nunca fuera a llegar. Ahí es donde me doy cuenta del miedo que todos le tenemos a la muerte y lo perdidos que nosotros mismos nos sentimos cuando perdemos a alguien que queremos. Si no sabemos qué es lo que sentimos, cómo vamos a explicárselo a un niño que vemos más indefenso o débil.
Por eso, quiero dedicar parte de esta entrada a cómo expresamos la muerte, como se la explicamos a nuestros más pequeños, sin medias verdades, ni mentiras que maquillan la realidad. Me parece interesante tratar este tema porque a mí me pasó en verano y me apoyé en mis amigas y mis padres, pero si el día de mañana, en el aula tienes un estudiante que ha perdido su abuelo/a, a una amiga, a un primo o a su padre/madre, considero que debemos saber, como docentes, como tratar el tema y qué decir para que exprese sus emociones y no consigamos el efecto contrario, que las reprima o las invalide.
Para ello he encontrado algunos cuentos que se podrían emplear para tratar el duelo con los más pequeños. Uno de ellos se llama "¡No es fácil, pequeña ardilla!" de Elisa Ramón, recomendado a partir de los cuatro años. Este cuento trata de una ardilla que pierde a su madre y se siente desconsolada y perdida. Nos muestra las distintas fases por las que pasamos a lo largo del duelo y cuando no entendemos qué es lo que sentimos y por qué pasamos de estar tristes a enfadados o con miedo. También expone que cuando llega la calma y te sientes mejor, que no es malo, sino que, aunque sigas triste, entiendes que sigue ahí, acompañándote, pero desde otra realidad, cuidando de ti siempre, pero que sentir esa calma no significa olvidar.Otro cuento que también está catalogado a partir de 4 años es el de Alma Serra, "Un pellizco en la barriga". Trata de una niña que se llama Mar que ha perdido a un ser querido y siente un "pellizco" en la barriga que no se va. No sabe expresarlo y pasa por diferentes emociones: risa nerviosa, enfado, culpa, tristeza y silencio. Hasta que en un sueño se encuentra con esa persona y logra despedirse. Al final, nos muestra lo importante que es expresar lo que sentimos y qué está bien pasar por diferentes etapas. Hay muchísimos más cuentos que tratan la pérdida de seres queridos para los más pequeños, pero si es cierto que para los adolescentes hay pocos que te cuenten una historia ficticia que lleve un mensaje de ayuda y apoyo detrás. La mayoría son guías de autoayuda. Si es cierto, que podemos encontrar esas historias en películas como "Mi chica" de Zieff, H. (Director), que narra la historia de Vada, una niña de 11 años que vive con su padre en una funeraria. Por el fallecimiento de su madre en su nacimiento, vive obsesionada con la muerte y es muy hipocondriaca. Vada comparte una amistad muy especial y llena de aventuras con su mejor amigo Thomas J. Cuando Thomas muere de forma repentina en un accidente, Vada se enfrenta por primera vez al duelo, la culpa, la tristeza y el vacío. La película muestra con sensibilidad y realismo cómo una niña procesa la pérdida de su mejor amigo.Hay muchísimos más recursos: películas, cuentos, libros guía para los más mayores..., para aprender a identificar nuestras emociones, el vacío que sentimos y las fases por las que pasamos. Os mentiría si os diría que yo me mantengo en la fase de aceptación, porque creo que nunca se caba de aceptar. Muchas veces sueño con ella y creo que vuelve a estar aquí o sigo preguntándome el porqué se tuvo que ir tan pronto y por qué ella. Al final, preguntas que nunca obtendré la respuesta, pero que aún siguen resonando en mi cabeza. Es totalmente normal que, aunque pasen los años, sigamos pasando entre las fases del duelo o que estemos en más de una al mismo tiempo. Lo que es muy importante es dejarse tiempo, no reprimirlo y hablarlo, hablar mucho mucho.
Si alguien está pasando por ello, lo siento mucho de verdad y pasa, no el dolor, pero si el tiempo, que ayuda a aprender a identificar y a gestionar lo que sentimos.
Muchas gracias a todos por leerme un día más y a pesar de que esta entrada haya sido cortita, podéis ir a ver la segunda parte a mi perfil del blog, donde os hablo de la historia académica de mi amiga, que estoy segura de que a los pedagogos (futuros también) y a los que no lo sois os va a interesar, espero.
Un beso para vosotros y otro al cielo.
Ale 💕
Enhorabuena por este blog, gracias por compartir con tanta claridad y sinceridad tus vivencias sobre el duelo por se que van a ayudar a las personas que te lean y gracias por llevar siempre a Carlota contigo, se que estará súper orgullosa de su amiga igual que yo 😘
ResponderEliminarFelicidades por dar visibilidad a este tema que en muchos sitios no se trata, es muy importante hablar del duelo en todas las etapas de la vida.
ResponderEliminarTu amiga, que está siempre contigo, estará super orgullosa.
¡Qué orgullosa estoy de ti! Me alegra saber que las nuevas generaciones tengais en cuenta temas como "el duelo". La "cuentoterapia" está más que demosteada y los cuentos son un gran recurso pata ayudar a superar estos momentos.
ResponderEliminar¡Carlota, siempre en nuestro recuerdo! Fue un duelo complejo para todos quienes la conocimos.
¡Qué bonito homenaje!