También necesitan ayuda.

¡Holaa!, ¿qué tal estáis? Espero que todo vaya bien y que hayáis tenido un feliz finde.

Yo os traigo la segunda parte y última de la historia de mi amiga Carlota. Espero que os guste y pueda ayudar a alguien que se vea reflejado en lo que os voy a contar. Después de mi pequeña aportación sobre cómo tratar el duelo y hablarlo con naturalidad, no quiero que mi parte del blog dedicada a ella sea solo hablando del duelo y todo lo que conlleva la pérdida de alguien a quien quieres, porque, la verdad, cuando pienso en Carlota, no es solo eso lo que se me pasa por la cabeza, sino todo lo contrario. Veo vida, luz, el color amarillo, energía e inteligencia. Por eso, en esta segunda parte quiero referirme a las personas con altas capacidades o superdotados.

En primer lugar vamos a distinguir a una persona con altas capacidades de un superdotado. En España, utilizamos mucho la palabra altas capacidades como un término paraguas. Incluye a los niños y las niñas que destacan por encima de la media en habilidades cognitivas, pero también puede abarcar tantos específicos en otras áreas: creativas, artísticas, deportivas o sociales. En cambio, la súper dotación se refiere normalmente a un nivel excepcionalmente alto de inteligencia general. Según los criterios más usados (y la OMS), suele asociarse a un cociente intelectual igual o superior a 130. Es más "cognitiva pura". Después de esta aclaración, ya podemos seguir.

Antes de nada, quiero deciros que ella no estaba evaluada para etiquetar si era superdotada tenía capacidades superiores, pero tampoco hacía falta porque se sabía.

Para poder desarrollar esta segunda parte, le pedí ayuda a su madre, ya que yo no sabía mucho del tema por el poco tiempo de carrera que llevo y, además, porque solo lo que hemos visto, de momento, va relacionado a necesidades por capacidades inferiores, por limitaciones, no por aquellos que tienen un nivel cognitivo superior. También, quise que me contara su experiencia porque, aunque cada niño es un mundo, muchos pasan por lo mismo y, quizás, leer que otra persona pasó por lo mismo ayuda a sentirse entendido, acompañado y, así, dar voz a estos estudiantes.

Como he dicho, ya se sabía que tenía altas capacidades. Según me ha contando Noelia, su madre, con solo 14 días de vida ya sonrió por primera vez y a los seis meses pronunció su primera palabra: "hola", le dijo a su madre. En general, los hitos evolutivos que tienen que hacer los niños, ella los alcanzó antes del tiempo medio, aprendía muy rápido; incluso, cuando entró al cole, con tres años ya sabía leer. Carlota no fue a una escuela de 0-3 años, directamente se incorporó en infantil, en un colegio público que eligió su madre, entre diversas causas, porque trabajaban con proyectos, lo que facilita mucho el desarrollo de una niña con altas capacidades. En cambio, su adaptación fue difícil porque se juntó el apego normal de los niños al estar en un lugar desconocido, junto con la distancia cognitiva con el resto de sus compañeros, muchos aún iban hablando regular y ella iba miles de pasos por delante. El problema fue, que a pesar de la buena intención de algunas de las maestras que si trataron de hacerle el camino más fácil, no había profesorado cualificado para trabajar con una niña con esas capacidades. Tampoco programas de enriquecimiento, ni herramientas para no bajar su ritmo ni apagar su curiosidad. Al final, los proyectos si que eran útiles porque le permitían llegar hasta donde quisiera o si en arte, hacían un trabajo sobre un pintor, ella escogía cuatro, pero al final se acababa aburriendo y no terminaba de adaptarse. No se trataba de meterle más trabajo, sino cosas diferentes y estimulación. 

Entonces, cuando pasa a Primaria, Noelia trata de que esa estimulación estuviera presente para que pudiera seguir evolucionando y creciendo intelectualmente, sin que se aburriera o sintiera que perdía el tiempo allí. 

Y, en este punto, a muchos, seguramente, se os haya pasado por la cabeza la pregunta de: ¿y por qué no la adelantaron de curso? Pues bien, cognitivamente hubiera llegado perfectamente, quizás estaría mucho más estimulada y con retos adaptados a su nivel. En cambio, emocionalmente es muy difícil por el desarrollo asincrónico, donde el cerebro cognitivo va muy por delante, pero el desarrollo emocional, social y físico va a un ritmo más normal y en algunos casos mucho más lento. Por lo que un alumno de 8 años, por ejemplo, tiene una capacidad de uno de 10-11 años, pero no ha pasado por la mismas experiencias que sus compañeros, por lo que no tiene el mismo nivel de humor, de madurez emocional, de intereses o de formas de relacionarse. No solo eso, sino que, además, pasan a tener una etiqueta como "el listo que es más pequeño" o "el superdotado", esas etiquetas que ya de normal tienen entre sus iguales, más aún si se les adelanta de curso, parece que no encajan ni entre los de su misma edad, pero tampoco con los más mayores por la distancia que hay en el resto de inteligencias. Por otro lado, muchos de los niños con altas capacidades, tienden al perfeccionismo y al miedo al error; al pasarles de curso sienten que "tienen que demostrar" que merecían el cambio. Eso le pasaba a mi amiga, si sacaba un 8 eso era bajísimo o lo que alcanzaba no era del todo suficiente. 

Volviendo a la etapa de Primaria, las únicas adaptaciones disponibles eran cuadernillos extra para que hiciera en casa con actividades diferentes y más complicadas, lo que lleva a las familias, como la de mi amiga, a buscar los recursos necesarios fuera del colegio porque allí no los había. Simplemente, la mandaban a por libros o a por fotocopias para mantenerla ocupada mientras el resto de sus compañeros entendía la lección. Solo le motivaba aquello que le suponía un reto, como es el concurso de matemáticas de primavera o los spelling de inglés. De hecho, en infantil, ganó un concurso de proyectos que había por el día de la mujer, que en un principio pensaron en no darla en premio porque creyeron que se lo habían hecho sus padres. 

Si analizamos esta situación, que no será una puntal, sino la que viven miles de niños que tienen estas capacidades, vemos que el problema del sistema está en la falta de atención y adaptación educativa. Entiendo que el ratio es alto y que los niños con discapacidad intelectual o dificultades cognitivas son en número mayores que los alumnos con altas capacidades. De hecho, dentro de los NEAE (necesidades específicas de apoyo educativo), grupo al que las altas capacidades sí pertenecen, se distingue un subgrupo que se lleva prácticamente toda la atención que son los NEE (Necesidades Educativas Especiales), porque necesitan más ayuda para ponerse al nivel de la media. Y con este párrafo no critico a las profesoras que estuvieron con ella y no supieron cómo ayudarla o qué hacer para que se sintiera parte del grupo-clase, sino al sistema que no contempla que hay estudiantes con más necesidades y no solo los que tienen dificultades. A este grupo hay que tenerlos en cuenta para que no se frustren más de lo que es sano, no pierdan el interés y no acaben en un caso de fracaso escolar. Esto no lo digo yo, sino los datos de los informes del propio Ministerio de Educación y estudios de asociaciones especializadas, que muestran que entre el 35% y el 50% de los alumnos con altas capacidades acaban en fracaso escolar y en torno al 90% de los que no son identificados por un test pedagógico son invisibles para el sistema. Dudo que mi amiga hubiera estado dentro de esa mitad, por lo disciplinada y persistente que era, estoy segura que este año estaría atacada de nervios por la PAU, así como lo estuve yo, pero aquel que no sea fuerte emocionalmente, el sistema se lo lleva por delante. 

Como solución consideramos Noelia y yo, porque ella me lo ha dicho y yo comparto totalmente esta opinión; proponemos alternativas como el aula TEA, donde a esos alumnos se les da la atención que necesiten para seguirles motivando y mantengan el mismo ritmo educativo que sus compañeros o más personal formado que pueda atender a este perfil, también presente en nuestras clases. Evitando tener que llevarles a clases extra por la tarde donde les den más contenidos adaptados a su nivel superior, con más niños como ellos donde la realidad de ese lugar es una burbuja que explota cuando al día siguiente vuelven a su colegio normativo, donde los profesores no saben dar su lugar a cada tipo de alumno. Se debe potenciar al máximo las posibilidades de cada niño, las características por las que destaca un alumno TEA o el rendimiento cognitivo o musical del alumno con AACC, por ejemplo.

Para suplir esta falta de estimulación educativa en el colegio, ella estaba apuntada a miles de extraescolares como alemán, piano o baile, donde yo la conocí. 
Muchos de los casos con altas capacidades tienen la conocida discronía psicomotriz, donde su cerebro prioriza el rendimiento intelectual, logrando una inteligencia muy alta, pero con un desarrollo motor y emocional algo retrasado. En cambio, mi amiga no estaba dentro de ese grupo, sino que más bien creo que tenía un perfil armónico o multipotencial. Su cuerpo acompañaba a su mente.

En el ámbito emocional los niños de AACC en general suelen ser bastante sensibles, en concreto Carlota lo era para lo bueno y para lo malo, porque ven el peligro que otros niños no ven, sufren por todo al tener un nivel de consciencia superior que el resto de niños o adolescentes. Se preocupaba mucho por todo. Recuerdo que siempre que quedábamos me decía "amiga, avísame al llegar" y si se me olvidaba me regañaba porque ella no sabía si yo había llegado bien. También era así para lo bueno, era muy alegre y transmitía  mucha felicidad, tenía energía siempre. Y esa intensidad puede ser peligrosa en estos casos, sobre todo cuando llega la adolescencia por esos cambios hormonales que conllevan cambios de humor que no entendemos ninguno, pues peor si va acompañado del miedo o la preocupación. Su psicóloga, como me ha contando su madre, la recomendó un libro que se llama "Me preocupo demasiado" para aprender a gestionar esos miedos que te saltan sin quererlo, como la preocupación, el perfeccionismo y la autoexigencia.

Siguiendo la línea de la adolescencia, en el instituto, aunque solo fue un año, era más de lo mismo, sin recursos, sin estimulación, ni herramientas para estos casos. Ella en un principio, incluso creyó de no ser capaz de seguir con sus buenas notas en la ESO, pero ya todos los profesores lo vieron, ella iba a estar en el bachillerato de excelencia porque hacía preguntas de una estudiante de 4º cuando estaba en 1º. Era tan comprometida, que hacía sentir a cada profesor que esa asignatura era su favorita y así era con todo. Volvió a ganar el premio del día de la mujer y siguió buscando retos que la motivasen porque se seguía aburriendo en clase, era más de lo mismo. 

La experiencia de mi amiga en el sistema educativo muestra lo que sufre cada niño con sus características, cada uno llevadas a su personalidad y forma de ser, pero al final con los mismos problemas, la falta de recursos y de comprensión por parte de los maestros y de la sociedad en general. Parece que cuando no llegas sí se te escucha, como es lógico, pero cuando te pasas, superas los objetivos normativos del currículum y te aburres, no hay a penas profesionales cualificados para ayudarte a potenciar al máximo tu rendimiento y desarrollo educativo. 
Como he dicho, los ratios son muy amplios para atender a todos con las necesidades que requiere cada uno, pero debemos avanzar hacia lo que hoy parece una utopía. Debemos preparar los colegios para que sean un lugar en el que todos nos tenemos que sentir miembros y partícipes, un lugar donde se busque nuestro desarrollo y crecimiento integral, no solo intelectual y donde cada niño tenga su lugar.

 Ojalá, para cuando yo llegue a un aula, esta situación haya cambiado

Muchas gracias por leerme un día más. Y tú, ¿conoces algún caso como este?, ¿o has sentido que el colegio no era capaz de darte lo que necesitabas?
Ve a ver la primera parte en mi blog, otra entrada donde hablo del duelo y como tratarlo con los pequeños.

P.D: muchas gracias Noe por ayudarme a visibilizar estos casos minoritarios, pero que aún siguen sin una respuesta adecuada, y por compartir conmigo estas experiencias que no conocía de Carlota. 

Ale 💕

Comentarios

  1. Gracias a ti, es maravilloso esto que haces, vas a ser una gran profesora de eso no tengo ninguna duda, gracias por “sacar a la palestra”las dificultades que existen también para niños de altas capacidades o superdotados. 😘

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  2. Mi comentario lo titularé "Agradecimiento y Lágrimas"
    No sé cuántas emociones habré sentido mientras leía con ansiedad cada renglón de ambos textos. Por una parte, por el Cari del que van impregnadas las soluciones que haces sobre lo que hera mi adorada nietos, y por otro, por la capacidad que demuestras a la hora de exponer todo aquello que debería haber en los centros educativos para el estos sean un lugar donde los alumnos y profesorado, disfruten unos aprendiendo y otros enseñando a cada uno en según lo necesiten.
    Muchas gracias, Ale 😍

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  3. Pues después de recomponerme con la anterior entrada.
    Decirte que las AACC sigue siendo el "asunto pendiente" del Sistema, bueno la verdadera atención a la diversidad. Requiere mucha formación y mucha sensibilidad por parte de los docentes que, muchas veces, nos encontramos sin recursos y con una lucha interna con la impotencia que sentimos de no llegar y no poder atender a cada uno como se merece.
    La idea de aulas específicas para AACC, pero es muy importante una adecuada formación docente y profesionales cualificados para poder acompañar a estos niños/as y sus familias. Espero que a las "cabezas pensantes" de los despachos les llegue esa idea y la pongan en marcha.

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  4. Me ha encantado que hables de un tema como las altas capacidades. Parece que con necesidades educativas especiales nos estamos refiriendo únicamente al TDAH, TEA… A veces los niños con un cociente superior se quedan fuera de las adaptaciones. Es fundamental tenerlos en cuenta, ya que precisamente porque los descuidamos, tienen altas tasas de fracaso escolar. ¡Muy interesante!

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  5. ¡Hola Ale!
    Acabo de leer tu entrada sobre Carlota y me ha emocionado mucho. Me parece muy valiente y bonito que le dediques estas dos partes, una al duelo y otra a sus altas capacidades. Se nota el cariño tan grande que le tenías.
    Lo que más me ha hecho reflexionar es darme cuenta de que, aunque siempre hablamos de los niños que necesitan ayuda porque tienen dificultades, también hay niños que necesitan ayuda precisamente porque van muy por delante. Pienso que las altas capacidades también son una necesidad específica de apoyo educativo. No es solo “darles más trabajo”, sino ofrecerles cosas diferentes, más profundas y que realmente les motiven. Porque si un niño se aburre en clase durante años, puede acabar perdiendo las ganas de aprender, aunque tenga una inteligencia brillante. Y eso es una pena enorme.
    Me ha impactado especialmente lo del desarrollo asincrónico: cómo su cabeza iba mucho más rápido que su parte emocional y social. Creo que eso debe ser muy complicado de llevar, sobre todo en la adolescencia. Ser tan sensible, preocuparse tanto por todo y al mismo tiempo tener tanta luz y energía…
    Ojalá el sistema educativo avance y pueda atender también a estos alumnos, no solo con cuadernillos extra, sino con profesores formados, programas de enriquecimiento y espacios donde no se sientan tan solos. Todos los niños merecen sentirse vistos y acompañados, ya sea porque van más despacio o porque van más rápido.
    Gracias por visibilizar esta realidad, Ale. Me ha hecho pensar mucho en cómo tratamos la diversidad en las aulas.

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