¡Buenos días, tardes o noches!, ¿qué tal os va?
Espero que estéis súper bien. Yo hoy estoy contenta por escribir esta nueva entrada, que es, por cierto, especial para mí. Todas son especiales, entendedme, pero hoy os voy a empezar hablando de mis abuelos.
Mis abuelos me parecen muy interesantes y lo digo en serio, son personas inteligentes, curiosas y muy activas. Mi abuela siempre ha ido a clases de filosofía, de memoria…, y mi abuelo ha estado trabajando hasta los 76-77 años aproximadamente, por gusto. Actualmente, mi abuelo va a la universidad de mayores y mi abuela también va a clase de mindfulness. Además, siempre que pueden se van de excursión con el IMSERSO.
| Mis abuelos❤️ |
Si es cierto que igual no es lo más común, aunque van más personas mayores a la universidad de lo que me imaginaba. Y creo que me sorprende tanto porque van por gusto, por ganas de recordar y seguir nutriéndose de saberes, sin exámenes ni exigencias, solo por pura satisfacción personal.
Está claro que cuando vamos creciendo vamos teniendo más obligaciones y quehaceres, por ello el tiempo para seguir formándonos se reduce muchísimo, porque el tiempo libre que queda después de las obligaciones preferimos invertirlo en nuestros seres queridos y en nuestro descanso. Además, entre las excusas que se suelen escuchar predomina el argumento de que siendo tan mayores ya no saben memorizar, ya no pueden aprender nuevos contenidos o les cuesta más concentrarse. Y esto es cierto, a medida que pasa el tiempo y con la falta de práctica, nuestras capacidades se vuelven más lentas, pero el aprendizaje ayuda a seguir creando conexiones neuronales fuertes y a mantener activo el cerebro.
Asimismo, cuanto más mayores nos vamos haciendo el aprender se vuelve más costoso y necesitamos dedicarle más tiempo, pero es porque nos centramos en seguir la forma de aprender de cuando teníamos 15 años. En cambio, la experiencia nos da un soporte que cuando somos pequeños no tenemos, a partir de las experiencias vividas podemos conectar más fácilmente con nuevas ideas y adquirirlas con mayor facilidad a nuestras redes cognitivas. De hecho, Santiago Ramón y Cajal defendía que todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro, una idea que sigue teniendo sentido hoy en día cuando vemos cómo muchas personas mayores continúan aprendiendo, participando y manteniéndose activas intelectualmente.
Todos sabemos que el seguir estudiando nos mantiene actualizados y hace más “fuerte” nuestro cerebro, así como si hacemos ejercicio a lo largo de nuestra vida, de mayores nos moveremos y envejeceremos mejor. Pues lo mismo con el entrenamiento de nuestra mente, nos aporta numerosos beneficios. Entre ellos encontramos los cognitivos, como he mencionado anteriormente, mantiene nuestra actividad mental, estimula la memoria y la atención y ayuda a retrasar el deterioro cognitivo.
Emocionalmente, el seguir aprendiendo, es también un gran aliado, ya que aumenta la autoestima por el sentimiento de utilidad que genera, impulsa la motivación y combate, en muchos casos, la soledad. Esta última ventaja está relacionada con los beneficios sociales; permite conocer gente, crear rutinas, participar más en la sociedad y sentirse integrados.
A partir de esta idea entran en juego las organizaciones e instituciones que hacen posible esta comunidad social de mayores estudiantes. Por ejemplo, una entidad más social es el IMSERSO, que yo sobre todo la conozco por los viajes o excursiones que prepara para los jubilados, con precios más asequibles y actividades para la integración social. En adición, hablamos de estudiantes en Universidades públicas como la UCM, que ofrece dos ciclos: un primer ciclo de cuatro cursos académicos y un segundo ciclo con cursos monográficos. Fuera de Madrid contamos con otras universidades como la Universidad de Extremadura en el Centro Universitario de Plasencia, que es a la que asiste mi abuelo. En palabras textuales para mi abuelo, seguir estudiando es: "Ha sido un gran acierto que la universidad pública haya creado el programa de Universidad de mayores en concreto la Universidad de Extremadura. Ésta tiene 4000 alumnos. Cuando tenemos más tiempo no hay que abandonar el intelecto, es bueno seguir aprendiendo o recordar lo aprendido en la juventud. El saber no ocupa lugar. ¡Viva la Universidad de mayores!"
Por otro lado, no son solo los mayores los que aprenden, sino que también enseñan. Basándome en el proyecto de "Cuidando a los que nos cuidaron" del Dissign Thinking del grupo de Yaiza, también hay que ver la otra cara de la moneda, en la que los mayores transmiten la experiencia, la historia y los valores, mientras que los jóvenes aportan tecnología, nuevas formas de aprender, etc. El proyecto de dicho grupo impulsa esto, donde la juventud se junta con las personas mayores para aprender unos de otros.
Creo que a todos nos ha pasado que nos hemos quedado anonadados con sus historias de cuando eran jóvenes, de como han cambiado algunas cosas y como otras siguen exactamente igual. Esos choques generacionales podemos utilizarlos a nuestro favor para aprender de ellos y que ellos aprendan de nosotros. Considero que tenemos mucho que aportar como jóvenes y devolverles todo lo que ellos, nuestros abuelos, han hecho por nosotros, al igual que ellos tienen mucho que enseñarnos y recordarnos de la vida.
Gracias a las instituciones que hacen esto posible porque además de permitirles seguir evolucionando y nutrirse de nuevas ideas y saberes, la función social que realizan es muy necesaria. Al final se puede seguir estudiando también online y cada vez de manera más sencilla, pero en conectar con la gente, salir a la calle y obligarte a andar, a arreglarte y a tener una rutina es también parte del proceso de aprendizaje.
Siempre estaré agradecida de lo que mis abuelos han hecho y hacen por mí, de la misma manera que siempre estaré dispuesta a escuchar nuevas historias o las mismas de siempre que me sorprenden como si fuera la primera vez que las escucho. Y creo que están aún tan activos porque han seguido formándose a pesar de tener un trabajo, hijos..., y obligaciones varias de personas mayores adultas.
Os quiero abuelos.
Gracias por leerme un día más, espero que os haya gustado esta entrada y os haya animado a seguir aprendiendo, que nunca se es demasiado mayor para aprender cosas nuevas. La educación no es perecedera, así que siempre estará disponible para todos nosotros.
Cuéntame que te ha parecido y qué es lo más valioso que has aprendido de tus abuelos o qué les has enseñado tú a ellos.
Un abrazo.
Ale 💕
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